La Versión de Asterión

Sueños, canciones y más.

Escribir es la única manera de entenderme y entender a los demás.

The End

Escrito por laversiondeasterion 15-01-2018 en Adios. Comentarios (0)

Hoy no es un día cualquier, más bien es un día que quiere ser normal y no lo dejan, yo no lo dejo. Hace algunos días que no hablamos y sabemos bien como es el “juego”, por alguna razón me dejas de hablar y sin pensarlo voy a vos nuevamente, pero hoy no.

En muchas ocasiones repito en mi mente que soltarte es lo mejor y aunque sé que es verdad no me gusta, no me gusta esa verdad porque tiene gusto a mentira. Soltarte no es lo mejor, es lo que tiene que ser.

Del contacto total al nada en absoluto. De ser lo más cercano a una prioridad, a convertirte en el silencio más incómodo que experimenté.

Algo que será una anécdota de las más odiadas sucedió ayer cuando me encontraba buscando algo para leer y recordé el libro que vi el día que buscaba un regalo para Aylen. “Grandes Cartas de Amor”, un material que compilaba los escritos de amor de personajes famosos y que tenía ganas de leer porque en algún momento del año pasado sentí que podía escribir algo así por vos. Es una lástima que ese anhelo se convierta en estas palabras que me dejan un sabor amargo en la boca.

No me siento mal por mi porque no me rendí con vos, pero no puedo seguir remando contra la corriente. Te hablé, de invité, te escuché, te soñé, me interesé por vos y, sobre todo, me esforcé. ¿Vos hiciste lo mismo conmigo?

Espero que seas feliz, lo espero de verdad.


Desperté de un sueño para entrar en una pesadilla

Escrito por laversiondeasterion 23-12-2017 en Sueños. Comentarios (0)

No conozco mucho cómo funcionan los sueños, para ser sinceros no conozco nada, pero voy a tratar de ser lo más sincero conmigo mismo. Recorriendo distintos portales en internet todos convergen que los sueños expresan distintas tensiones o preocupaciones, con el fin de eliminarlas y creo que es lo que mayor miedo me provoca porque no creí que ciertas cuestiones me afectarían de tal forma.

Antes de comenzar con el sueño tengo que advertirles sobre lo complicado que me resultó organizar una línea temporal en algo que no la poseía. Solo fueron imágenes y voces que aparecían de la nada, pero que sentí que todo ya lo había vivido.

Sin más preámbulo y palabrerías vamos con el punto fuerte, lo que sucedió: Abril estaba con un vestido negro y, aunque tenía zapatos, media siempre lo mismo. Yo estaba con un traje, nada especial, pero es extraño que esté vestido así. El comienzo fue extraño, estábamos caminando agarrados de la mano por lo que parecía ser la sala de un tribunal al mejor estilo estadounidense, una sala llena de personas que parecían no vernos, como si fuésemos invisibles para todos.

Continuamos caminando a través de las personas, pasábamos de puerta en puerta y cada sala era igual a la anterior, hasta que una no lo fue. En un momento intento hacer una broma como las que siempre hago cuando estoy nervioso, las que me dan un respiro para decir algo que me cuesta, algo que mi alma exige que lo diga.

El juego siempre es simple. “Te puedo decir algo”, le digo. “Si es eso que queres hablar, sigue siendo un mal momento”, me respondió. No sabía a qué se refería, o al menos ahora no lo sé, solo atiné a tomar sus manos, mirarla a los ojos y expresé: “Esa sonrisa que tenés ahora cuando te miro, me dice todo lo que necesito”. Le di un beso que se sintió tan real.

Volvimos a caminar y pasamos por otra puerta, no le quería soltar la mano. Entramos en un cine donde nadie sabía que estaban dando, un lugar bastante peculiar porque vendían muñecos y había muchos famosos, recuerdo a Mark Ruffalo. A lo lejos estaba “El fantasma” del director Simon Wincer, todo fue muy extraño.

Abril corrió a sacarse una foto con Mark, me soltó la mano, pero la sentía muy cerca, estaba tan feliz, quería verla así toda la vida. Un momento de paz que no fue real, que me hizo sonreír y al mismo tiempo me dolió.

Ese fue el final, de momento a otro me desperté de ese primer sueño y terminé en una habitación pequeña con una puerta abierta y el campo a lo lejos.  Desperté con cartas en las manos, cartas que por alguna razón pensé que me darían una solución, cartas con tu nombre. Te vi pasar, cruzar por la puerta. Te vi pasar, no eras la misma. Tu mirada había cambiado y ya no me reconocías. Te vi, te dejé ir y mi alma se partió a la mitad. Dejarte ir fue la decisión correcta, pero también fue el peor error de mi vida.